Los combatientes de la luna

Los combatientes de la luna 2

Les combattants de la lune

  • (edición francesa del libro “La sequía”)  
  • (Diploma Premi Catalònia d’Il·lustració, 1990)
  • Éditions du Seuil (París)

Lectura del cuento

“Aquel fue  un verano realmente seco. Los vientos ardientes no cesaron de azotar durante días enteros y el paisaje se vistió muy pronto de ocre.

La comida escaseaba. Apenas si crecían aquí y allá algunas descoloridas hierbas y algunos pequeños arbustos y los animales pasaban hambre.

El búfalo había madrugado mucho con el fin de encontrar algo con lo que llenar su estómago, pero, para su desgracia, regresaba con el buche vacío.

Suspirando, miró hacia las montañas. El sol se escondía con prisas y, por eso, aceleró el trote, pues no era animal al que le gustase estar despierto cuando el se ocultaba para dormir.

Al pasar junto a la única charca que no se había secado, se detuvo. La charca estaba silenciosa y transparente como un espejo.

El búfalo acercó el hocico para beber y entonces vio algo que le dejó sorprendido: En mitad de las aguas flotaba una cosa redonda y brillante.

—¿Se podrá comer..?

Pero no tuvo tiempo de hacerse más preguntas porque, precisamente en ese momento, oyó que le gritaban desde la otra orilla:

—¡Eh, tú! ¿Qué te trae por aquí a estas horas?

El que así hablaba era el león. Estaba menos majestuoso y mucho más flaco que la última vez que se había topado con él, pero, así y todo, el búfalo se estremeció.

—Se me ha caído esa cosa redonda y brillante que flota en el agua y  me disponía a entrar en la charca para recogerla —mintió el búfalo, pues temía verse sin el apetitoso bocado con el  que esperaba llenar su estómago…”

Un cuento que pone de manifiesto el absurdo de pelearse por cosas que carecen de sentido.

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